
Mientras la Primera Guerra Mundial amenazaba al imperio, las provincias otomanas estaban plagadas de enemigos internos que veían en la guerra una oportunidad. Cuando Mehmet Sadık, profesor de literatura, llegó a su nuevo puesto en Tokat, reinaba en la ciudad una calma que presagiaba la tormenta. En Tokat, donde los más mínimos desacuerdos se convertían en grandes conflictos, jóvenes patriotas se movilizaron para salvar primero su ciudad y luego su patria.